Sin que nos demos cuenta, la contaminación forma parte integrante de nuestro hogar. Es importante saber cómo detectar y eliminar los disruptores endocrinos para cuidar nuestro hogar y de nosotros mismos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producirían 7 millones de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica, de las cuales 67 000 corresponderían a Francia. Y el culpable no siempre es el aire exterior: el aire de los hogares puede estar igual de contaminado. En el«PlanetoscopioEspecial Contaminación»de ConsoGlobe, se observa que esta contaminación representa aproximadamente el 20 % de los daños causados por la contaminación general en el mundo (20 millones de euros frente a 100 millones).
Entre los contaminantes presentes en nuestros hogares, los disruptores endocrinos ocupan un lugar destacado. Son los responsables de alterar nuestros sistemas hormonales y, sobre todo, de provocarnos infertilidad. Se esconden en los objetos más inocentes… ¡Si aprendes a reconocerlos y a detectarlos, podrás protegerte de ellos de forma eficaz!
Alteradores endocrinos: ¿de qué estamos hablando?
Se trata de moléculas químicas. Son tan recientes como la química moderna, pero su difusión ha sido exponencial debido a la industrialización mundial. Se encuentran, en particular, en: - nuestra cadena alimentaria: pesticidas, PCB, metales pesados…; - el agua de la red pública, ya que nuestras depuradoras aún no son capaces de eliminar los microcontaminantes; - el aire de nuestros hogares, ya que algunas moléculas se desprenden de nuestros muebles (bromo, ftalatos, alquilfenoles) ; - nuestros productos cosméticos y de higiene; Por último, migran a través de las bandejas de plástico para alimentos y bajo la influencia de nuestros microondas: es el caso de los ftalatos, el BPA y el PFOA.
¿Son nocivas estas moléculas?
Si están por todas partes, ¿son peligrosas? Efectivamente. En su libro titulado «J’évacue les perturbateurs endocriniens»(Elimino los disruptores endocrinos), Isabelle Doumenc explica por qué. «Estas sustancias se infiltran en nuestro organismo y tienen repercusiones en nuestro sistema hormonal». Los riesgos para nuestra salud abarcan todos los ámbitos en los que las hormonas desempeñan un papel. Es decir, «la fertilidad, la reproducción masculina y femenina, los cánceres denominados “hormono-dependientes”, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos del desarrollo cerebral y conductual», explica la autora.He aquí algunos ejemplos de estas alteraciones: - Los disruptores imitan a las hormonas naturales, se unen a los receptores y transmiten información errónea; - Bloquean ciertos receptores, que dejan de recibir la información necesaria para las células; - Interfieren en el funcionamiento de ciertas proteínas encargadas de regular los niveles hormonales en sangre.
Un caso de uso interesante es el de la glándula tiroides, que se encarga de regular la cantidad de energía que el organismo necesita para desempeñar sus funciones vitales. Regula la temperatura, el peso, el estado de ánimo y el crecimiento. También influye en el desarrollo del sistema cerebral y neurológico del bebé durante el embarazo y tras el nacimiento. Esta «torre de control» se ve especialmente alterada por el bromo, que se encuentra en los retardantes de llama con los que se recubren la mayoría de los muebles industriales (armarios, escritorios, sillas, sofás, colchones, somieres, alfombras…). También por el mercurio, que se absorbe en grandes cantidades al consumir en exceso productos del mar, y por los ftalatos de los plásticos, presentes en algunas pastas dentífricas o geles desinfectantes para las manos, analiza Isabelle Doumenc.Otro caso es el de la disminución de la fertilidad masculina. El bisfenol A, presente en la gran mayoría de los plásticos que nos rodean prácticamente en todo (nuestros alimentos, nuestra ropa, nuestros muebles, nuestros productos de belleza), afecta a la fertilidad tanto de las mujeres como de los hombres. En los países industrializados, señala Isabelle,«la concentración de espermatozoides no deja de disminuir. En Francia, se redujo un 30 % entre 1989 y 2005. En un hombre de 35 años, la concentración pasó de 73,6 millones/ml a 49,9 millones, lo que apenas basta para procrear, ya que por debajo de los 55 millones/ml, los plazos de procreación se ralentizan».
Otro elemento impactante es el documental «¿Mañana, todos idiotas?», de Arte , aborda la cuestión de la disminución mundial del coeficiente intelectual y el aumento de patologías como la hiperactividad y el autismo, relacionadas, en particular, con los pesticidas. Entre 1990 y 2001, la tasa de niños diagnosticados con autismo se disparó un 600 % en California y en otros lugares. El yodo, necesario para el buen funcionamiento de la tiroides, es similar al flúor, el cloro y el bromo… Estos disruptores ocupan su lugar y alteran el correcto desarrollo del cerebro durante el embarazo. Los investigadores están muy preocupados por la inquietante y rápida curva descendente de la inteligencia humana… Estos peligros se conocen al menos desde los años 60, fecha en la que la científica Rachel Carson, que había estudiado los efectos de los pesticidas en las aves, publicó La primavera silenciosa. Este libro permitió abrir el debate sobre estas moléculas, cuya nocividad nadie sospechaba antes, y condujo ala prohibición de los DTT. ¿La buena noticia? Ahora se conocen mejor que hace unos años y la mayoría de los disruptores están prohibidos. Aunque siguen presentes en la cadena alimentaria a pesar de su desaparición del mercado, cada vez sabemos mejor cómo eliminarlos. ¡Aquí tienes algunas pistas!
Entonces, ¿cómo evitarlos en casa? El diagnóstico
No te preocupes, es posible identificar los objetos culpables, limpiar tu hogar y tomar decisiones que te permitan, poco a poco, dejar de estar expuesto a los disruptores endocrinos.
El diagnóstico
Primer paso: comprobar el alcance de los daños.Cocina: ¿Tienes tupperwares, utensilios, platos o vasos de plástico? ¿Sueles comprar alimentos congelados o precocinados envasados en plástico? ¿Tienes sartenes viejas cuyo recubrimiento de teflón esté dañado? ¿Calientas plástico en el microondas?
Salón: ¿ Dónde compraste tu sofá y si está impregnado de retardantes de llama? ¿Lo mismo ocurre con tu mesa, tus sillas, tu cómoda, tu alfombra y tu papel pintado? ¿Sabes cuál es la composición de tu pintura?Baño: ¿De dónde proceden tus productos de belleza? ¿Vienen envasados en plástico o en cristal? ¿De qué marca son? Ten en cuenta que el interés de las grandes marcas de cosméticos no suele residir en la salud del consumidor… ¡sino en su bolsillo!Dormitorio: ¿Tienes papel pintado o pintura química? ¿Cortinas, alfombras o mantas que puedan estar recubiertas de retardantes de llama? ¿Un somier y un colchón de origen petroquímico?
¡Cambio de rumbo inmediato, capitán!
Nos lo imaginamos perfectamente: ¡el primer examen es toda una sorpresa! ¿Qué hacer?
- Cocina: Deshazte o dona tus utensilios de cocina de plástico —tupperwares, utensilios…— y sustitúyelos por otros de cristal o madera (¡sin tratar!). Limita el uso de latas y botes, así como de cualquier producto precocinado envasado en plástico o aluminio. Si tienes que comprarlos, desenvuelve el contenido al llegar a casa y ponlo en recipientes de cristal, porcelana, etc. «Los disruptores endocrinos se liberan con el calor: deja de calentar bandejas de plástico en el microondas», recomienda Isabelle Boulenc. Tira tus sartenes de teflón estropeadas y sustitúyelas por otras de acero inoxidable, hierro fundido o cerámica, que son inocuas y duraderas. Evita los hervidores eléctricos de plástico: ¡hay hervidores de acero inoxidable!
- Salón: Ventila y quita el polvo al menos 10 minutos al día para evitar la acumulación de sustancias tóxicas. En cuanto a los muebles, cortinas y alfombras, opta por materiales saludables (madera, lana, algodón y lino sin tratar) en lugar de plásticos y materiales compuestos. Si tienes que comprar muebles nuevos que te parezcan sospechosos, déjalos en cuarentena durante tres meses antes de utilizarlos. Da prioridad a los muebles de segunda mano. Evita rociar aerosoles y perfumes en el interior, ¡ya que suelen ser tóxicos! Limpia con productos ecológicos: bicarbonato sódico, jabón de Marsella, aceites esenciales, vinagre blanco… Pregúntate cuál es la composición de tus interruptores (que a menudo contienen un derivado peligroso del cloro) y la de tus dispositivos electrónicos (ordenadores, teléfonos, tabletas, que también suelen ser fuente de sustancias perturbadoras).
- Baño: «¡ Más del 40 % de los disruptores endocrinos provienen de los cosméticos!», explica Isabelle. Si no dispones del presupuesto necesario para pasarte totalmente a lo ecológico, busca en las etiquetas los parabenos, el triclosán, el BHA, el BHT o la benzofenona, y elimina los productos superfluos (pintalabios, esmalte de uñas…). Ojo, hay «bio» y «bio», y este lucrativo mercado atrae cada vez a más estafadores… Con las certificaciones «Nature et Progrès», «Ecocert», «CosméBio» y «Cosmos», estarás tranquilo. Para el rostro y el cuerpo, los aceites naturales funcionan muy bien: el de jojoba tiene casi el mismo índice de pH que nuestra piel y es hidratante; el de argán y el de sésamo también funcionan bien, y el agua floral de rosa o lavanda sustituye al desmaquillante. El mercado del jabón ofrece productos saludables y sin plástico…
- Dormitorio: Las mismas recomendaciones que para los muebles, con una mención especial para tu cama. Pasas un tercio de tu vida durmiendo en ella y, en la mayoría de los casos, está fabricada a partir de productos petroquímicos y está llena de retardantes de llama que te hacen ingerir bromo cada noche sin que te des cuenta. Elige un colchón natural, de látex de caucho o de lana, como el de Kipli.
Esperamos haberte ayudado a comprender el impacto de los disruptores endocrinos en nuestro organismo y en la fauna, y haberte dado algunas ideas para combatirlos en tu día a día. ¿Te interesa profundizar en el tema? Te recomendamos dos recursos: - «Me deshago de los disruptores endocrinos», ¡manos a la obra!, de Isabelle Doumenc, editorial Jouvence, 2018. Disponible aquí. ¿Por qué leerlo? Porque explica todo lo que te han contado con mucho más detalle que nosotros, y porque es conciso, preciso y fácil de leer.-«Mañana, todos idiotas», 2017, un documental de Arte disponible en diferido hasta el 23 de octubre de 2020. Porque ofrece las claves para comprender cómo y por qué está disminuyendo el coeficiente intelectual humano y aumentando el autismo y la hiperactividad. Está muy bien documentado y es fascinante. ¡Que lo disfrutes! Esperamos que te haya gustado este artículo. Por supuesto, Nora Leon en nombre del equipo de Kipli
